{"id":184,"date":"2016-05-08T03:14:22","date_gmt":"2016-05-08T03:14:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/?page_id=184"},"modified":"2016-05-08T03:50:29","modified_gmt":"2016-05-08T03:50:29","slug":"8-de-mayo-de-2010","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/sample-page\/8-de-mayo-de-2010\/","title":{"rendered":"2010 &#8211; 8 de Mayo"},"content":{"rendered":"<section class=\"top_article\">\n<div class=\"info_article\">\n<hgroup>\n<h1>Tomado de:\u00a0http:\/\/www.eltiempo.com\/archivo\/documento\/MAM-3956896<\/h1>\n<h1>Autor: Juan David Posada<\/h1>\n<h1>POR HUIR DE SU PADRE SE FUE A PELEAR UNA GUERRA QUE NO ERA SUYA AL OTRO LADO DEL MUNDO Vivir anclado a una guerra lejana de la que no se volvi\u00f3 a hablar<\/h1>\n<h2><\/h2>\n<\/hgroup>\n<p>Por: JUATRU, JUAN DAVID POSADA G.<\/p>\n<p><time datetime=\" 8 de mayo de 2010\"><span class=\"ico-time\">\ue01b<\/span> 8 de mayo de 2010<\/time><\/p>\n<\/div>\n<\/section>\n<section class=\"content_col\">\n<div class=\"cuerpo_texto\">\n<div class=\"columna_articulo\">\n<p>JUAN DAVID POSADA G.<\/p>\n<p>Para EL TIEMPO A sus 75 a\u00f1os, Hildebrando V\u00e9lez Vel\u00e1squez recuerda cada batalla y disparo de la guerra de Corea. Sus ojos brillan cuando dice repite el nombre de ese pa\u00eds. La emoci\u00f3n lo domina al relatar con datos precisos, apoyado en una memoria enciclop\u00e9dica, cada segundo del a\u00f1o que permaneci\u00f3 en una guerra a la que lleg\u00f3 Colombia \u0091de carambola\u0092.<\/p>\n<p>Se trataba de un conflicto b\u00e9lico al otro lado del mundo entre las dos Coreas, del Norte y del Sur, que estall\u00f3 en 1950 y fue atizado por potencias capitalistas y comunistas en su af\u00e1n expansionista.<\/p>\n<p>Cuando Hildebrando apenas ten\u00eda 17 a\u00f1os fue parte del batall\u00f3n s\u00e9ptimo que apoy\u00f3 a Corea del Sur, donde Colombia fue el \u00fanico pa\u00eds latinoamericano que envi\u00f3 tropas, en nombre de la democracia, la libertad y bajo la batuta de Estados Unidos.<\/p>\n<p>\u0091V\u00e9lez\u0092, se lee en la chaqueta de soldado, que al lado de banderas, escudos, medallas e insignias coreanas hacen parte del mayor orgullo de Hildebrando.<\/p>\n<p>La sala de su casa est\u00e1 adornada con una espigada mujer blanca, de ojos rasgados y con facciones delicadas, pintada sobre un lienzo. Cuadros, banderas, escudos, libros, diplomas, porcelanas, sombrillas; son algunos de los elementos que desde cada esquina de su residencia recrean la cultura de este pa\u00eds oriental.<\/p>\n<p>Pero Hildebrando naci\u00f3 en Betulia, en el suroeste antioque\u00f1o, en el seno de una familia tradicional, due\u00f1a de la jabonera m\u00e1s reconocida de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00c9l y sus siete hermanos, crecieron bajo la dictadura de un padre conservador que lo trataba con dureza.<\/p>\n<p>Era el a\u00f1o de 1952 y la guerra ya hab\u00eda empezado. Los abusos, castigos y maltratos de su padre, Jos\u00e9 Domingo V\u00e9lez, lo llevaron a escapar de su casa y a prestar voluntariamente el servicio militar.<\/p>\n<p>No sab\u00eda d\u00f3nde quedaba Corea Ante la pregunta de un comandante sobre qu\u00e9 soldados quer\u00edan batallar en Corea, Hildebrando no dudo ni un segundo en asentir.<\/p>\n<p>\u0093Lo \u00fanico que yo quer\u00eda era estar lejos de mi padre. Lastimosamente mi mam\u00e1, mis hermanos y mi novia sufrieron mucho por mi ausencia\u0094, asegur\u00f3 Hildebrando V\u00e9lez, mientras a su memoria llega otro recuerdo de la guerra.<\/p>\n<p>Antes de que el Barco General Bal\u00fa, de la Armada de Estados Unidos, zarpara desde Cartagena hacia Corea, Hildebrando recibi\u00f3 un telegrama de su padre, maldici\u00e9ndolo y pidi\u00e9ndole a todos los santos que lo mataran en la guerra por ser el peor hijo.<\/p>\n<p>Entre puertorrique\u00f1os y estadounidenses, 217 colombianos viajaron durante un mes, atravesando el canal de Panam\u00e1 y luego el Pac\u00edfico, hasta llegar a Yokohama, en el occidente de Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>Como Hildebrando, muchos de los 1.500 soldados que estaban en el barco, no ten\u00edan ni la menor idea de d\u00f3nde quedaba Corea, ni mucho menos de los motivos para combatir. Lo \u00fanico claro era el enemigo: chinos y coreanos del norte.<\/p>\n<p>El soldado V\u00e9lez recuerda, como si fuera hoy, su llegada a Jap\u00f3n. Michiko es el nombre de la japonesa que despert\u00f3 muchos deseos en \u00e9l. La conoci\u00f3 en Yokohama, en la base militar donde lo alojaron por tres d\u00edas.<\/p>\n<p>\u0093Sus ojos picarones, su risa coqueta y la rareza de su belleza, me llevaron a conquistarla con se\u00f1as porque ni yo hablaba coreano y ni ella espa\u00f1ol\u0094, relata el veterano.<\/p>\n<p>Viviendo de los recuerdos En la memoria de Hildebrando aparecen ciudades como B\u00fasan, Naktong y Se\u00fal.<\/p>\n<p>Cerros empinados como Old Baldy y Calvo. Momentos alrededor de bombas, esquirlas y campamentos, y an\u00e9cdotas que su familia se sabe de memoria.<\/p>\n<p>Una sonrisa se dibuja en su cara curtida cuando recuerda que en diciembre, en plena zona de combate, los chinos dejaban regalos con invitaciones a los colombianos a retirarse de la guerra entre los alambrados que divid\u00edan los campos de batalla. Pero ellos, con el adoctrinamiento anticomunista, batallaban sin piedad.<\/p>\n<p>\u0093En Corea yo me convert\u00ed en una m\u00e1quina de matar gente\u0094, afirma Hildebrando, mientras reconoce que no sabe a cu\u00e1ntas personas abati\u00f3.<\/p>\n<p>Los fusiles y ametralladoras se silenciaron en 1953, luego de firmar un armisticio.<\/p>\n<p>\u0093El \u00fanico combatiente que no deseaba que la guerra terminara era yo: no quer\u00eda regresar a mi casa\u0094, concluye V\u00e9lez, a quien la guerra solo le dej\u00f3 heridas leves en sus piernas y manos producto de las esquirlas de una bomba.<\/p>\n<p>En el cuarto m\u00e1s alejado de la casa est\u00e1 su mayor tesoro. Entre libros, medallas, gorras, uniformes, videos, fotograf\u00edas, condecoraciones y cartas de importantes personalidades, Hildebrando V\u00e9lez reconstruye cada d\u00eda su haza\u00f1a en Corea.<\/p>\n<p>Juan David Posada<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tomado de:\u00a0http:\/\/www.eltiempo.com\/archivo\/documento\/MAM-3956896 Autor: Juan David Posada POR HUIR DE SU PADRE SE FUE A PELEAR UNA GUERRA QUE NO ERA SUYA AL OTRO LADO DEL MUNDO Vivir anclado a una guerra lejana de la que no se volvi\u00f3 a hablar Por: JUATRU, JUAN DAVID POSADA G. \ue01b 8 de mayo de 2010 JUAN DAVID POSADA&#8230; <\/p>\n<div class=\"link-more\"><a href=\"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/sample-page\/8-de-mayo-de-2010\/\">Read More<\/a><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":2,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-184","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/184"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=184"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/184\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":218,"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/184\/revisions\/218"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.memoriasdecorea.com\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}